En los últimos años, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ha adquirido una mayor visibilidad. Sin embargo, junto con el aumento de la información también persisten numerosos mitos, estereotipos y simplificaciones que pueden dificultar su comprensión. Lejos de tratarse únicamente de "niños inquietos" o "personas distraídas", el TDAH es una condición del neurodesarrollo que se expresa de maneras muy diversas y acompaña a quienes la presentan a lo largo de las distintas etapas de la vida.
Escuchar nota
18 de Julio de 2026
Cada 13 de julio se conmemora el Día Internacional del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), una fecha que invita a generar conciencia, derribar mitos y promover una mirada basada en el conocimiento, el respeto y la inclusión.
Desde la psicopedagogía, resulta fundamental comprender que el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que afecta el funcionamiento de las funciones ejecutivas del cerebro, aquellas responsables de organizar, planificar, sostener la atención, regular las emociones y controlar los impulsos.
El TDAH, al igual que varios trastornos del neurodesarrollo, no se manifiesta de la misma manera en todos los niños. Si bien se describen presentaciones con predominio de inatención, de hiperactividad-impulsividad o combinadas, en la práctica clínica cada niño presenta un perfil único.
Hay niños que logran mantener la atención durante períodos prolongados cuando la actividad despierta su interés, pero presentan una marcada hiperactividad: necesitan moverse constantemente, les cuesta permanecer sentados o controlar la inquietud motora.
Otros, tienen un temperamento más tranquilo, no son especialmente inquietos, pero muestran mayores dificultades para sostener la atención, organizarse, seguir consignas o evitar las distracciones. En estos casos, al no existir conductas disruptivas, el TDAH puede pasar inadvertido durante más tiempo. También hay niños que no presentan hiperactividad evidente y pueden mantener la atención en determinadas situaciones, pero manifiestan una importante impulsividad. Les cuesta esperar turnos, responden antes de tiempo, interrumpen conversaciones o actúan sin anticipar las consecuencias de sus acciones.
Conocer estas diferencias permite comprender que detrás del diagnóstico existe una persona con características, fortalezas y desafíos propios. Identificar el perfil de funcionamiento de cada niño resulta fundamental para diseñar intervenciones psicopedagógicas individualizadas, orientar a las familias y brindar a la escuela estrategias acordes a sus necesidades. Más que etiquetar, el objetivo es comprender cómo aprende, cómo procesa la información y qué apoyos necesita para desarrollar todo su potencial.
Más allá de la infancia
Aunque muchas personas asocian el TDAH únicamente con la niñez, hoy sabemos que también está presente en la adolescencia y en la adultez. Con el paso de los años, la hiperactividad motora puede disminuir, pero suelen persistir dificultades relacionadas con la organización, la planificación, la administración del tiempo, la regulación emocional y la atención sostenida.
Muchas personas llegan al diagnóstico en la edad adulta al reconocer que estas dificultades han estado presentes desde la infancia y han impactado en su desempeño académico, laboral o en sus relaciones personales.
Un diagnóstico realizado por profesionales capacitados permite comprender las dificultades y diseñar estrategias de apoyo adaptadas a cada persona. El tratamiento suele ser interdisciplinario e incluir, según cada caso, acompañamiento médico, psicológico, psicopedagógico y orientación a las familias y a las instituciones educativas.
La intervención temprana favorece el desarrollo de habilidades de aprendizaje, fortalece la autoestima y reduce el riesgo de frustración, fracaso escolar y problemas emocionales asociados.
Compartí en tus redes
Cuando equivocarse dice más que acertar: el valor oculto del error en la evaluación psicopedagógica
Onda Sabanera en Campana: horarios, entradas y todo lo que tenés que saber para ir este sábado al 17 Unidos
Otras notas de Yanet Villagra
Salud
Cuando equivocarse dice más que acertar: el valor oculto del error en la evaluación psicopedagógica
Cómo Psicopedagoga presentó este análisis clínico centrado en el valor del error dentro del proceso de aprendizaje. Demostrando que el mismo no constituye una “falla” o “déficit” sino una ventana al funcionamiento cognitivo del niño para orientar una verdadera intervención.
Salud
¿Por qué consultar a un psicopedagogo?
En esta oportunidad, la psicopedagoga Yanet Villagra nos invita a reflexionar sobre los procesos de aprendizaje. A través de su mirada profesional, la especialista analiza esas señales sutiles que a veces se nos escapan y explica cómo una consulta a tiempo puede evitar que el estudio se convierta en una carga para los más chicos.