Menu

Cuando un chico mata a otro, la pregunta no es solo quién es culpable

Mag. María Eugenia Cossini
Mag. María Eugenia Cossini
Fundadora de Austin ebs

La Mg. María Eugenia Cossini presenta una reflexión profunda sobre las tragedias de violencia escolar y nos invita a pensar más allá de la culpabilidad inmediata, analizando cómo el quiebre de los vínculos y la falta de una escucha real por parte de los adultos son los verdaderos puntos de origen de estas crisis.

Escuchar nota


Cuando un chico mata a otro, la pregunta no es solo quién es culpable


Campana
20 de Abril de 2026

Cuando un chico mata a otro, la pregunta no es solo quién es culpable. Un chico de 15 años entra a su escuela con un arma. Dispara. Mata a un compañero. Hay familias destruidas. Hay una comunidad en shock. Y hay una reacción que aparece casi automáticamente: buscar culpables.

Es comprensible. Necesitamos entender. Ordenar. Encontrar una explicación que nos tranquilice. Pero hay una verdad incómoda que cuesta mirar: en estos casos no hay una sola víctima.

La víctima más evidente es el chico que murió. Su familia, su historia interrumpida, sus amigos. Un dolor imposible de dimensionar. Pero también hay otro chico. El que disparó. El que llevó un arma a un aula. El que cruzó un límite que parece imposible de imaginar. Nada de esto justifica. Pero sí obliga a mirar más allá de la escena final.

Nos tranquiliza pensar que estamos frente a un “caso aislado”. Que pasó en otro lado. Que no tiene que ver con nosotros. Pero cada vez que ocurre algo así, aparecen patrones que se repiten: chicos que se sienten solos, que no encuentran lugar, que acumulan enojo, tristeza o frustración sin canales para procesarlo. La violencia extrema no aparece de un día para el otro. Se construye en silencio.

A veces hay señales. Cambios de humor, aislamiento, comentarios que incomodan, vínculos que se rompen. Pero no siempre sabemos leerlas. O no sabemos qué hacer con ellas. O llegamos tarde. Y mientras tanto, seguimos sosteniendo una ilusión peligrosa: que esto le pasa a otros.

El problema es que cuando algo así ocurre, no solo falló un chico. Falló un sistema de vínculos. Fallamos los adultos que no vimos, o no supimos, o no pudimos intervenir a tiempo. Aceptar que todos son víctimas incomoda. Porque nos incluye. Porque nos saca del lugar de observadores y nos pone en el de responsables de algo más amplio.

No se trata de diluir culpas. Se trata de entender que el castigo, por sí solo, no alcanza para explicar ni para prevenir. La pregunta no es solo cómo pudo pasar. Es qué estaba pasando antes.

¿Cuánto espacio tienen hoy los chicos para hablar de lo que sienten? ¿Cuánto tiempo real compartimos con ellos sin pantallas, sin distracciones? ¿Qué lugar ocupa la escucha en nuestras casas, en las escuelas, en la vida cotidiana? La prevención no empieza con medidas de seguridad. Empieza mucho antes. Empieza en el vínculo. En la mirada atenta. En la capacidad de detectar a tiempo cuando alguien se está quedando solo.

Porque cuando un chico mata a otro, el problema no empieza en el arma. Empieza mucho antes. Y si no nos animamos a mirar ahí, va a seguir pasando.

Compartí en tus redes




Otras notas de Mag. María Eugenia Cossini

Pocos hijos, grandes expectativas: la escuela en tiempo de baja natalidad

Educación

Pocos hijos, grandes expectativas: la escuela en tiempo de baja natalidad

En este artículo, Eugenia, fundadora de Austin Eco Bilingual School, analiza con profundidad un fenómeno que está transformando las aulas: el impacto de la baja natalidad y el nuevo perfil de las familias actuales. A través de su mirada experta, la nota explora cómo la escuela debe evolucionar frente a una realidad de grupos más reducidos y expectativas parentales mucho más altas, proponiendo dejar atrás las estructuras rígidas para convertir este cambio en una oportunidad de rediseño institucional y mayor cercanía pedagógica.